La última cruzada: Exhibiciones Públicas del Cristianismo

THE WRITINGS OF JON DEL ARROZ

Por Jon del Arroz

heroina

La semana pasada, me encontré en el mini-mercado de una gasolinera y tuve una breve conversación con el empleado allí. Él era un caballero muy amable con un acento que no podía identificar, y no le pregunté de dónde era. Hablamos de la familia, el trabajo, la vida, y salió una conversación positiva a pesar de que probablemente eran grandes las diferencias entre nosotros.

Lo que pensé al salir de allí fue, cuando me preguntó qué me sucedía, ¿por qué no le dije que estaba de camino a la iglesia?

Es una cosa subconsciente, pero nuestra sociedad a través de los medios de comunicación, el gobierno, la educación, ha perforado en nosotros ahora en 2-3 generaciones que nuestra fe es algo que no debe ser tocado en público. Que no debe ser discutido en público, no ser exhibido en público. Se nos dice que seremos rechazados si lo hacemos, y como resultado de eso, la cultura se ha auto-cumplido esa profecía haciéndose cada vez más hostil al concepto de fe. Siento que estoy haciendo algo tabú incluso escribiendo sobre esto aquí, pero después de pensar y orar, me siento obligado a que sea más necesario que nunca estar discutiendo las buenas nuevas.

Y es tan necesario porque se siente tabú.

No debería. La fe debe ser una cosa alegre. Debe ser algo que defina nuestras vidas e interacciones. ¿Qué pasaría si Dios me hubiera pedido que hablara con el empleado de la gasolinera para recordarle de Cristo y Su gloria? A pesar de que fuera una conversación trivial, puede que haya fracasado más que cualquier otro momento de mi vida, y todavía pesa mucho en mí.

Tenemos la oportunidad, a partir de 2017, de cambiar la cultura de los Estados Unidos, de cambiar la forma en que operamos como pueblo. No debería ser más fácil hablar y reírse de la total depravación mostrada en un episodio de Juego de Tronos que decir “hey, estoy en mi camino a la iglesia”.

El Pastor Bill Haslim este fin de semana trajo un verso en un contexto diferente en su sermón, pero se aplica aquí también:

Deuteronomio 6:5-7

“Y amarás a Jehová tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón: Y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.”

El punto operativo para este tema es el versículo 7. ¡Debemos estar hablando de Dios y de nuestros mandamientos literalmente todo el tiempo! Esto significa que somos llamados a ser muy públicos sobre la fe, no a esconderla y mantenerla para nosotros mismos.

La cultura ha utilizado la Biblia contra los cristianos fuera de contexto durante estas últimas dos décadas para promover una agenda cultural secularista, hedonista y pagana. En la medida en que el gobierno ha tratado de borrar toda la razón por la que este país existe (peregrinos cristianos), los secularistas escogen unos versos para tratar de decir a los cristianos cómo ser cristianos mejores. Debemos instintivamente saber que esto es falso, porque cualquier “maestro” que no reconoce a Jesucristo como Señor y Salvador es, por definición, el que nos desvía. Sin embargo, es el poder de la simple mensajería a través de los medios de comunicación. Si algo se repite lo suficiente, la gente empieza a creerlo.

El concepto que se usa mucho para silenciar a los cristianos se deriva de Mateo 6:1: “Mirad que no hagáis vuestras limosnas (cosas buenas) delante de los hombres, para ser vistos de ellos”.

Se usa para decirnos que debemos estar callados, que el Cristianismo debe ser algo guardado en nuestros hogares, en nuestros corazones, pero no en algún lugar que otros puedan verlo. Oír que una y otra vez tiene un efecto psicológico sobre nosotros como Cuerpo de la Iglesia, está completamente equivocado.

El punto de ese versículo es que los cristianos no deben usar sus buenas acciones para señalar a otros cristianos y decirles cuán santos son en comparación. El problema del que habla Jesús es apoyarse y no dar crédito total a Dios por algo bueno. No es que no deberíamos estar hablando de los mandamientos cuando estamos en casa o en el camino. Deberíamos hacerlo. Es la intención y el corazón lo que importa.

El miércoles pasado, mencioné algo en este contexto a un líder cristiano que respeto y admiro mucho. Acababa de bromear acerca de tomar una selfie en un escenario de la iglesia. Volví muy seriamente con “bien, ¿por qué no nos tomamos la selfie en la iglesia?”. Él trajo un punto muy válido de que todo el concepto de sí mismo es la antítesis de la iglesia. Esto es cierto si la intención era promover el yo en ese entorno, pero creo que la terminología que se ha utilizado en la lengua vernácula para “tomar una foto + postear en red social” se está mezclando con lo que podría ser una noble intención.

Cualquier persona que me siga en las redes sociales ha visto que he publicado fotos antes y después de la iglesia (y algunas veces cuando la banda está tocando y la encuentro inspiradora y quiero compartirla), etiquetando a la iglesia en el proceso. He hecho esto como un medio para promover la iglesia, no a mí mismo. El pensamiento es: vemos todo en las redes sociales desde conciertos, bares, fotos de comida, niños en Disneylandia, cada evento de la vida. Y aunque los medios de comunicación social son una fosa de egoísmo intrínseco, es al mismo tiempo otro elemento cultural donde los cristianos han evitado hablar por el concepto de desprecio y por el vergonzoso fuera de contexto de Mateo 6. Sin embargo, podría convertirse en un lugar de gran alabanza si publicamos versículos de la Biblia, si etiquetamos nuestra iglesia, si etiquetamos a nuestros líderes espirituales y hablamos de las grandes obras que Dios está haciendo a través de ellos. Ahora no estoy diciendo que te pongas a escribir en Twitter mientras tu pastor está entregando un mensaje o alguien que está leyendo las Escrituras, ya que debemos estar enfocados y reverentes, pero hay momentos y lugares (como al principio y al final de un servicio, después o antes) donde podemos dar a conocer a los demás lo maravilloso y enriquecedor que es estar juntos en el Cuerpo de Cristo, como un medio para seguir recordándolos e invitarlos a unirse a nosotros.

Cristo termina su ministerio en Mateo 28:19 con “Por tanto, id, y enseñad a todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”. Si permanecemos completamente desconectados y guardamos la fe en nosotros mismos en el ambiente social moderno, si nunca hablamos la verdad, ¿cómo saldrá de allí las personas para que sean bautizadas? La sociedad es diferente en estos días. No estamos conectados a una comunidad y hablando con nuestros vecinos directos como en el pasado. Estamos conectados a una arena mucho más grande donde es fácil perderse. Y es por eso que es nuestro deber como cristianos asegurarnos de que es fácil ser encontrados de nuevo.

Esto juega en el final de los días, un tiempo en el que todos vivimos desde la resurrección de nuestro Señor Cristo. Esta es una guerra espiritual, y las fuerzas de este mundo harán todo lo posible para silenciarnos, incluyendo y especialmente plantando nervios en nuestra subconsciencia de que no deberíamos ser vocales. Recuerden Lucas 19:40: “Os digo que si éstos callaran, las piedras clamarían”. Aún no estamos allí, pero a menudo empujamos nuestra alabanza en esa sola hora de la iglesia y la ignoramos en el resto de nuestras vidas. Si nos mantenemos en silencio excepto una hora a la semana, amigo: Estamos cerca de que las piedras hablen.

Estoy invitando a todos los cristianos, a mis lectores, a mis amigos, a pasar este período enfocándonos para hacer Exhibiciones Públicas del Cristianismo (#EPC). Es de miedo, es aterrador, y recuerda no hacerlo con un corazón que está buscando jactarse o ganar orgullo de estas exhibiciones, sino hacerlo en sincero deseo de difundir el Evangelio. Algunas cosas que se pueden hacer, y si quieres comentar con más ideas para enriquecernos a todos nosotros, son completamente bienvenidas:

  1. Etiqueta a tu iglesia y pastor antes/después de los servicios. Hazle saber lo emocionado que estás por la iglesia en las redes sociales.
  2. Ora en público. En los restaurantes, en los descansos en el trabajo, en cualquier lugar. (¡Esto es algo difícil! Casi nunca lo hago).
  3. Habla sobre Dios y el Evangelio en conversaciones casuales, y cómo ha cambiado positivamente tu vida. Comienza con amigos cristianos si se te hace más fácil. El objetivo es conseguir que este sea un tema que rueda fuera de tu lengua con facilidad y es tan simple y natural como discutir un juego de deportes.
  4. ¡Lee las Escrituras todos los días! Incluso si es sólo un versículo, ayuda a mantener a Dios en tu mente.

Esta es una llamada importante. Cambiemos la cultura juntos. ¿Qué más podemos hacer?

FlyingSparks

Título original en inglés: “The Last Crusade: Public Displays of Christianity”

Imágenes tomadas de: http://flyingsparkscomic.com/

Citas bíblicas: Versión Reina-Valera-Gómez 2010

Traducción: Alexis “El Broder” Rodríguez

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Un pensamiento en “La última cruzada: Exhibiciones Públicas del Cristianismo

  1. Si nos mantenemos en silencio, incluso una hora a la semana, amigo/a: Estamos cerca de que las piedras hablen. Esta es una llamada importante. Cambiemos la cultura juntos. ¿Qué más podemos hacer? #EPC

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